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El Cross Cultural y su importancia en los proyectos internacionales de una empresa

Cross Cultural 2

Que una empresa envíe a uno o varios de sus empleados a un país extranjero, en ocasiones a destinos muy lejanos no solo en distancia sino sobre todo en cuestiones culturales, es algo muy habitual. Es más, en el complicado y globalizado contexto económico en el que nos encontramos, un proyecto internacional puede ser la única oportunidad de desarrollo o de supervivencia para una empresa.

En ocasiones este tipo de proyectos fracasan por no tenerse en cuenta las diferencias culturales o, mejor dicho, el cross cultural. A continuación, abordamos las claves para entender el concepto de cross cultural, enfrentarse con garantías al reto de trabajar en un escenario de interculturalidad y cómo definir las estrategias adecuadas.

El cross cultural

En su acepción más genérica y global, la cultura es el conjunto de características que distingue a los miembros de un grupo de otro. Por desgracia, la mayoría de personas utilizan un concepto reduccionista de la cultura, centrándose exclusivamente en culturas nacionales o “por países”. Sin embargo, la cultura es algo mucho más complejo, donde influyen variados y heterogéneos factores: personalidad de cada cual, familia, país, religión, amigos, trabajo, funciones, etc. La suma de todo ello configuraría el cross cultural.

La expatración: cómo gestionarla adecuadamente

Cuando una empresa decide establecer, por un periodo más o menos largo, a uno o varios empleados en un país extranjero para llevar a cabo un proyecto empresarial hablamos de expatriación.

La expatriación es una estrategia empresarial que, en la mayoría de casos, supone importantes beneficios: abrirse a mercados internacionales, rentabilizar la producción, adquirir nuevos conocimientos y técnicas. Pero no debe obviarse que se trata de un proceso complejo, que implica la gestión adecuada de equipos multiculturales y la adaptación de los empleados desplazados.

En ocasiones, sobre todo cuando las diferencias culturales de los distintos actores implicados son más grandes, se producen situaciones de falta de entendimiento, inadaptación e, incluso, fracaso del proyecto.

La definición e implantación de una buena estrategia de adaptación cultural es lo que muchas veces va a decantar la balanza de una estrategia hacia el lado del éxito. Hay que tener en cuenta todos los factores de las diversas culturas y seleccionar adecuadamente al empleado expatriado y, si se da el caso, también a su familia, para así minimizar los perniciosos efectos del shock cultural.

Consejos para trabajar con equipos multiculturales

  • Aceptar, reconocer y apreciar de manera positiva las diferencias culturales, tratando de sacar provecho de las mismas. Por ejemplo, si conseguimos unir la capacidad para planificar característica del los países del centro de Europa con el talento y creatividad del sur se pueden lograr resultados extraordinarios. Se trata de sumar en vez de excluir o elegir.
  • Huir de los estereotipos y los clichés. En todo caso, utilizarlos como guía cultural y solo de forma comedida.
  • Seleccionar adecuadamente a los empleados expatriados y más si van a asumir funciones de liderazgo o directivas. Entre otras, dicho profesional deberá tener las siguientes actitudes y capacidades: mente abierta, ser dialogante, observador, curioso, humilde, no tener prejuicios, con capacidad de aprendizaje constante, flexible, comunicador, tolerante, autónomo, con una buena capacidad de adaptación, emocionalmente maduro, dialogante, empático y bueno para los idiomas.
  • Antes del viaje, es muy recomendable que el expatriado conozca la cultura del país en que se va a instalar, en especial todo lo referente a modales y costumbres en las relaciones amistosas, personales y profesionales.
  • Tener muy en cuenta a la familia del expatriado, puesto que en la mayoría de casos los problemas de inadaptación se producen en el seno de la familia del trabajador. Es conveniente realizar cursos, charlas o algún tipo de “preparación psicológica” previa al viaje.

Los errores a evitar

  • Evitar adoptar una estrategia de prueba o error. Contra más información y formación previa se tiene sobre el país de destino, menos fallos y meteduras de pata se cometen.
  • Intentar adaptase a la nueva cultura. Nunca hay que pensar que, por el siemple hecho de ostentar un puesto de mando, los demás se van a adoptar automáticamente a la nuestra.
  • No se debe confundir una expatriación con un exilio dorado a un país exótico con todo pagado. Una vez pasada la etapa inicial (por lo general de tres meses) siempre se produce un periodo de inadaptación, frustración, desajuste e, incluso, depresión. Es lo que se conoce como shock cultural.

Afortunadamente, existen profesionales especializados en el coaching cross cultural, que pueden ser de gran ayuda para definir estrategias, seleccionar a los empleados expatriados más adecuados, tratar con sus familias y, en definitiva, minimizar el impacto negativo de las expatriaciones y aprovechar al máximo sus ventajas y potencialidades.

Fuente: Captio.net

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